HABLEMOS DE OTRAS COSAS




Estas últimas tardes, cuando he salido a pasear -en horario- para los exigentes, algo me ha hecho reflexionar. Viendo tanta gente caminando y ejercitándose por mis barrios, a solas o en compañía, pensaba en lo importante que es ser libre. Me preguntaba que había llevado a esas personas a tomar la decisión de bajar de las zonas de la parte alta de la ciudad hacia mi barrio. ¿Sería porque les gusta el mar, por tomar una ruta diferente, lo habían decidido ellos? O bien, porque queda muy bien en las fotos, porque es lo que hace la mayoría, porque los demás del “grupo” habían decidido bajar…

Ser libre abarca mucho y no se trata de hacer un ensayo filosófico sobre el tema, pero sí que os voy a explicar lo que yo entiendo, a grandes rasgos, por ser libre.

Llevamos dos meses cumpliendo reglas que han requerido por nuestra parte de un gran esfuerzo. Especialmente para los que esto de las normas no nos gusta mucho. No poder salir de casa, salir de determinada forma, en unos horarios concretos, ataviados con guantes y mascarilla, etc. Ha sido duro y lo sigue siendo, y quizás es donde en la práctica, se nota más la falta de libertad; la libertad de movimiento.

Sin embargo, cuando yo pienso en libertad lo que me viene a la mente es algo más emocional o anímico o incluso espiritual. Se trata de ser uno mismo y que no te importe nada, más que lo realmente importante. Esto te hace libre.

Que no te importe lo que piensen de ti, lo que digan de ti, que no te importen cosas superficiales como que te halaguen, que te admiren, que te hagan caso, en definitiva, que gustes en el sentido más amplio de la palabra. Esto si viene, es fantástico, es bueno, a todos nos gusta que nos den una palmadita en la espalda, pero nuestro bienestar no puede depender de ello. Esto no te hace libre.

Ser libre es ser valiente para creer en uno mismo y presentarnos como lo que somos. Ser libre es sentirse bien estando solo. Dar tu opinión o guardártela para tus adentros, pero tenerla. Ser el único en discrepar y que no te de miedo. Mirarte al espejo y decirte, qué buen aspecto tengo, es ser libre. Cuidarte solo por y para ti, es ser libre. Cuando hacemos las cosas para gustar a los demás, para encajar en algún tipo de grupo del que queremos formar parte, o en el que queremos ser aceptados; esto no es ser libre.

Desmarcarse es ser libre.

Y esta reflexión me hace pensar, que quizás, esta libertad de la que hablo no es para todos, pues en general, a las personas les gusta ser parte de algo; de un grupo, de una tribu, de una corriente, de un estilo…

A la vez, creo que debemos buscar esta libertad. Y no debemos confundirla con ser egoísta, individualista, solitario, sino que se trata de poder elegir. Se trata de que nuestra vida no la definan las voluntades o decisiones de los demás. Y también dejar que los demás gocen de su libertad, disfruten de las decisiones que toman y respetarlas, pues son suyas y para ellos.

Se podría resumir en un clásico “vive – pero de verdad – y deja vivir.

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